Cuestión de dosis

Aun a día de hoy, existe un gran debate en torno acerca de las bebidas alcohólicas y sus efectos sobre la salud.

 

Obviamente, el objeto de análisis sería si el uso moderado de alcohol posee efectos positivos, negativos o sencillamente neutros.

 

Hay claras evidencias de que cantidades moderadas de alcohol, independientemente del tipo de bebida, tiene un efecto positivo sobre la salud cardiovascular, por mejorar el perfil de lípidos en sangre y la coagulación sanguínea.

 

Sin embargo, se trata de cantidades moderadas, el equivalente 330 ml de cerveza, 125 ml de vino o 40 ml de cualquier bebida alcohólica que haya pasado el proceso de destilación.

 

Sin embargo, no faltan los especialistas que advierten de que esto datos son de dudoso rigor, y señalan que habría que realizar estudios más profundos antes de afirmar tales propiedades. Tampoco faltan los que, con un criterio igualmente válido, directamente citan la tasa de alcohol saludable en 0.

 

Como se puede ver, no es una cuestión pacífica entre la comunidad científica.

Centrémonos en el vino

En este artículo vamos a intentar desvincularnos de este debate para centrar nuestra atención en bebidas alcohólicas no destiladas, sino fermentadas, y dentro de éstas, una de las de mayor consumo a lo largo y ancho del mundo: el vino.

 

En el caso del vino, los resultados observados en la paradoja francesa ensalzaron aún más las bondades de esta bebida. Es por ello que se justificó la recomendación de consumir vino de forma moderada, en el marco de una dieta variada y equilibrada.

 

Diversos estudios posteriores indicaron que el consumo moderado de vino tinto tenía un efecto biológico y clínico que se asociaba con la enfermedad cardiovascular y su mortalidad.

 

Cantidades de leves a moderadas de vino tinto tiene potencialmente toda una serie de efectos sobre las diferentes fases del proceso arteriosclerótico, desde la aterogénesis (desarrollo inicial de la placa de ateroma) hasta la oclusión de los vasos sanguíneos. Estos beneficios incluyen mecanismos de señalización celular, interacciones a nivel genómico y modificaciones bioquímicas profundas.

Efectos del resveratrol

El vino es un alimento complejo con multitud de sustancias diluidas en aproximadamente 14 partes de alcohol por 86 de agua. Entre estas sustancias destacan los polifenoles, antioxidandes naturales que se cree que pueden intervenir en la fijación de los radicales libres del colesterol LDL y en especial del V-LDL, haciéndolo menos soluble y por tanto impidiendo su absorción intestinal y con ello su paso a la sangre, donde así se evita que se acumule en las arterias.

 

Por otro lado, el mismo alcohol, por su condición de alta volatilidad, una vez en sangre actúa como dilatador arterial, ampliando el radio de la arteria y por tanto facilitando la circulación sanguínea y el desprendimiento de capas de colesterol malo que se pudieran haber formado. Además, los polifenoles parecen favorecer el incremento leve de colesterol HDL, y de entre todos destaca el resveratrol.

 

Esta substancia se produce normalmente como respuesta inmunitaria en las plantas tras una agresión o infección. El resveratrol, que también se acumula en la piel y sobre todo en la semilla de la uva, y por tanto pasa al vino, fue elegido casi como el componente mágico que explicaba las virtudes curativas de los caldos tintos.

 

El resveratrol podría disminuir el estrés oxidativo, potenciar el flujo de colesterol de las paredes de los vasos, inhibir la oxidación de las lipoproteínas, la acumulación de macrófagos y la formación de células espumosas.

 

Por otro lado, parece que este componente podría incrementar la biodisponibilidad del óxido nítrico, mejorar la sensibilidad de la insulina, disminuir la viscosidad sanguínea, contrarrestar la hiperactividad plaquetaria e inhibir la adhesión de las plaquetas al fibrinógeno, entre otros beneficios.

 

La presencia de resveratrol en el vino tinto y sus potenciales efectos positivos han marcado que la mayoría de la investigación científica se centre sobre el vino tinto. Sin embargo, otros estudios con otras bebidas alcohólicas como el vino blanco, la cerveza de trigo y cebada o incluso el cava y la sidra, han mostrado efectos similares, lo que pone de manifiesto que podría existir una combinación de efectos del consumo moderado de alcohol con los componentes biológicos presentes en estas bebidas.

 

De repente, proliferaron estudios y artículos que alababan sus cualidades y pasó a ser definido como potente anticancerígeno con cualidades, también, en la prevención de riesgos cardiovasculares. Por descontado, rápidamente diversas farmacéuticas lograron aislarlo y venderlo en cápsulas, sin aclarar muy bien para qué servía, sin un consenso claro sobre su verdadera utilidad.

 

Pero esta situación giró completamente hacia el lado opuesto a la ‘paradoja francesa’ cuando en 2012 apareció un metaanálisis sobre más de 200 publicaciones oncológicas en la revista Annals of Oncology, en el cual se aseguraba una relación entre diversos cánceres y la ingesta de alcohol, incluyendo la famosa copita de vino al día. Según el mismo, la ingesta de alcohol aumenta la probabilidad de contraer cáncer de laringe, lengua y esófago.

 

Al estudio le sucedieron cartas de médicos pidiendo responsabilidad a sus colegas a la hora de recomendar el vino como algo saludable.

¿Entonces qué?

Parece que existe un férreo debate en torno al alcohol como alimento, y mientras que el vino siempre había permanecido al margen, algunos estudios han pretendido introducirlo como una bebida espirituosa más.

 

Y lo cierto es que, revisando los artículos y eliminando aquellos sensacionalistas, parece evidente afirmar que los beneficios potenciales son estadísticamente abrumadores respecto a los riesgos, hablando siempre de vino tinto y dosis moderadas.

 

No es algo taxativo, pero los estudios están para interpretarlos y sacar conclusiones, no convicciones.

 

Te muestro a continuación parte de un vídeo incluido dentro del material complementario que reciben las personas que se inscriben al programa del RETO122N12 donde trato ampliamente el tema del alcohol y cómo afecta a las ganancias de masa muscular.

Nuevo e-book

La dieta por macros

la mayoría de las personas que empiezan

una dieta fracasan porque se cansan de

comer todos los días lo mismo

Por eso cuadro macros y como lo que me da la gana y aún así tengo el cuerpo que quiero.

Si quieres saber más, rellena el siguiente formulario y te regalo mi e-book «La dieta por macros», además de enviarte consejos por email.

jesusgallegopt.com te informa que los datos de carácter personal que me proporciones rellenando el presente formulario serán tratados por Jesús Gallego como responsable de esta web. La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para enviarte nuestras publicaciones, promociones de productos y/o servicios y recursos exclusivos. La legitimación se realiza a través del consentimiento del interesado. Te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de ActiveCampaign, LLC. (proveedor de email marketing). Ver política de privacidad de ActiveCampaign, LLC. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no podamos atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en bajas@jesusgallegopt.com así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en nuestra política de privacidad.